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Bogotá D.C., Colombia
Publicista (de los pocos orgullosos de serlo que quedan), especialista en marcas y Máster Jedi en mercadeo estratégico. Diatribero sin remedio, apologista de la razón, escritor, columnista y ecumeniquista. En Twitter me encuentran entre trinos perdidos calibre 36: @donnyrossoff

lunes, junio 26, 2017

El eufemismo, un insulto a la inteligencia



Usualmente no me ofendo cuando me dicen bruto, pero en Colombia no hay más para dónde moverse en materia de "insultos a la inteligencia". A punta de eufemismos nos han robado, sometido, vulnerado, acusado y violentado. A una vulgar componenda le llamaron "paz". A la exigencia de justicia para unos groseros escándalos de corrupción, cometidos por dos exministras homosexuales le llamaron "homofobia". A beneficios, curules e impunidad para delincuentes y terroristas, le llaman "la fiesta de la paz", a la crítica de esta realidad meliflua, le llaman "fascismo"; al hecho de objetar el "pistolazo" que le hicieron a la voluntad popular (el 2 de octubre) por parte de esta ramplona dictadura -llamada eufemísticamente: democracia-, lo hará acreedor del singular apodo 'enemigo de la paz', y así...

Hoy miro mi ciudad, Bogotá, en la cual nací y he vivido los 37 años de vida que tengo (lo cual indica que he padecido más o menos 10 alcaldes - antes los periodos eran de dos años) y veo con estupor que a una 'componenda revanchista', del saliente, cuestionado, inhabilitado y derrotado alcalde Petro y del Senador del Polo Democrático, Jorge Enrique Robledo (impulsor de la campaña de Samuel Moreno) en contra de Enrique Peñalosa, le llaman elegantemente "revocatoria".

Miro hacia el Oriente (al vecino chamo) y veo a personas que tienen que escarbar la basura algo para comer, mientras se alzan en protestas y marchas, que sin piedad son aplastadas por las tanquetas que el "garante de nuestra paz" (otro hediondo eufemismo) les manda. Venezuela sufre y llora mientras que camina sobre suelos opulentos. Su realidad, que debería ser de abundancia, es un antónimo de ella, mientras que la gente sigue muriendo por cuenta de otro asqueroso eufemismo: "revolución".

¿Allá llegaremos? Pocas veces en la vida uno tiene la oportunidad de ver y conocer de cerca lo que le depara el futuro. Colombia la tiene con Venezuela, pero aún así, entiende la suerte de su hermana como algo que nunca le ha de pasar, nunca de los nuncas, como ese que piensa que las tragedias son para los demás, hasta que se ve envuelto en una. Ojalá no seamos tan obtusos* y despertemos pronto.

Otra vez estamos ad portas de una contienda electoral, donde la entrada, el plato fuerte y el postre están sazonados con lo mismo: odio.

Pronto veremos mensajes de los mismos falsos caudillos vendiéndose a través de insultantes eufemismos como "la solución, la alternativa, la nueva generación, la independencia, la verdad revelada,...". Lo cierto es que nuestro pasado ha sido violento, sanguinario y corrupto; nuestro presente es falaz, mezquino, violento y corrupto;... Y nuestro futuro, por más eufemismos que le pongan, parece que será entoldado*.

* Eufemismo

@donnyrossoff

lunes, junio 12, 2017

Con los ojos rojos

Digan lo que quieran, que mal perdedor, que no pierdo una...

Otra vez el América se queda por fuera de una final, ultimado por su rival de patio (aclarando que lo es, cuando le conviene usar el patio de San Fernando). Los verdes del país (Cali y Nacional) se encontrarán en la primera final del año 2017. Los del casi (América y Millonarios) a buscar consuelo para mitigar la tusa de estar tan cerca del título y al final, tan lejos como el peor de los 20 equipos.

Pero vamos al punto, la piedra que tengo radica en varias cosas, para empezar esta caterva de pusilánimes que ponen, dizque, a impartir justicia en cada juego. Aquí los árbitros, salvo que se juegue contra Nacional o Cali (los equipos más yuppies de la liga y casualmente, los finalistas), siempre actúan favoreciendo al local. Es el pavor propio del cobarde, el que mueve a los de "negro" a ayudar a los equipos dueños de casa. Claro, hay excepciones que confirman la regla, pero que al local le dan, le dan... Y entre más público tenga, peor será la dádiva. Así no se "echan encima al público" y coinciden con la lógica de analistas y periodistas deportivos.

En ese sentido me debo referir a la enorme injusticia que se cometió con 'La Mechita'. En días pasados por un juego de la Copa, el Deportivo Cali midió fuerzas con el América, en el coloso del barrio San Fernando - El Estadio Olímpico Pascual Guerrero. Cali, por su calidad de local, debía preparar el esquema de seguridad. Lo cierto es que no hizo su tarea, los hampones disfrazados de hinchas, de ambas escuadras, se cogieron a bala (leyó bien: ¡bala!) antes del partido. Como aquí la justicia es tan paquidérmica como la Policía, el encuentro se realizó de todos modos. Como el Cali era local, el árbitro hizo lo suyo con el silbato. En cuanto se acabó el partido, los hinchas (y los hampones disfrazados de hinchas) de cada onceno, se metieron a la cancha y se siguieron dando con lo que había. Algunos huyeron, otros atacaron, otros siguieron batallando campalmente. Lo cierto es que por cada persona con la camiseta escarlata, habían siete con la verdolaga. Para hacer el cuento corto, al Cali le levantaron la sanción y al América no. Al América le tocó jugar la ida de la semifinal sin público, al Cali no. El América, al no tener gente en la gradería, no lo favoreció el árbitro, al Cali sí. El América está eliminado, el Cali no.

Que el América también tiene la culpa ¡obvio microbio!, el resumen del juego indica que no le metemos un gol al arcoíris. Algunos jugadores parecen recién purgados y otros, a pesar de jugar en un clima cálido, lo hacen como si estuvieran en Alaska.

El punto de esta breve queja, es preguntar qué hacer para tener una liga que uno como espectador medianamente disfrute y en donde sí gane el mejor y no el que más tiene. ¿Cómo no terminar después de cada fecha con los ojos rojos? 




lunes, marzo 27, 2017

Sin indemnización, por favor


Estamos tan acostumbrados a poco, que poco nos parece plausible. Basta que un alcalde tape un hueco para decretar que ha sido el mejor de todos. Si un congresista no roba tanto, se gradúa en nuestros afectos como el mejor parlamentario de la historia.

Nuestra autoestima no estima niveles de dignidad aceptables en otras latitudes. 

El fútbol no escapa a este comportamiento. Somos en mayor o menor medida conformistas e indulgentes con nuestros equipos y jugadores, por eso cualquier crítica sobre ellos es tomada como una afrenta, como una persecución, como deslealtad o como simple bronca.

El jueves pasado la Selección Colombia derrotó a su similar boliviana 1-0 en el Metropolitano y se ubicó cuarto en las eliminatorias sudamericanas al campeonato mundial de Rusia 2018. Si se mira el guarismo y la posición, no hay nada qué decir, estamos clasificados y ganamos en nuestra cancha. Sin embargo hay varias cosas, que más allá de la actuación de la tricolor, desde la dirección técnica de Pékerman, dejaron, como diría el 'Totono' Grisales, "un sinsabor amargo".

Los inventos: aunque algunos de los más avezados periodistas deportivos del país, argumentaron que la formación fue una apuesta arriesgada, pero coherente. Desde estas humildes líneas, creo que si usted llega a la fecha 13 (de 18) a hacer inventos con la formación, literalmente está perdido. Yo no tengo la oportunidad de visitar las capitales del mundo y los monumentales estadios en los que juegan nuestros seleccionados, sin embargo con una suscripción básica de televisión por cable, me basta para saber que Cuadrado (por hablar de uno) juega en la Juventus de volante de segunda línea, tirado al ataque por la derecha, con llegada, centro y gol. Cumple labores defensivas, pues en Europa todos los equipos juegan bajo la consigna holandesa, de que todos atacan y todos defienden. Pero ver a Juan Guillermo de lateral, fue un insulto a la amateur inteligencia táctica. Los recorridos fueron largos y fútiles. La gambeta desequilibrante fue inocua en la mitad del campo. El invento, fue un desastre. 

James y Macnelly: no hay que ser un Nostradamus del fútbol, ni tener las habilidades de espionaje de la afamada espía holandesa Mata Hari, para saber que James va a ser objeto de marcas indiscriminadas por parte de los equipos rivales. El cucuteño es el referente de nuestro fútbol hoy por hoy, ostenta el número 10 del equipo más importante del mundo y a pesar de que pasa más tiempo en el banco que en el campo, siempre es un exponente de talento cafetero. En el partido contra Bolivia, como en varios de la Eliminatoria, James se vio atosigado y angustiado. La precisión de sus pases y la potencia elegante de sus remates, brillaron por su ausencia, lo que era de esperarse. Sin embargo es ahí cuando los demás deben decir ¡presente! y brillar como lo hacen en sus clubes. Macnelly no ha sido, no fue y no será. Siempre luce lánguido, sin aire, errático y lejano del 10 del verde paisa que cada domingo deleita el rentado criollo. La pregunta es, ¿por qué sigue siendo titular? El "profe" ha borrado jugadores por rendimientos más provechosos que los del volante barranquillero. Me molesta que a James se le pide mucho y a Macnelly poco. Me molesta que la prensa sea rigurosa con el volante madridista y alcahueta con el verde, que parece reservar sus talentos para la escuadra antioqueña. 

La convocatoria y la titular: el abuelito querido (Don José) tiene un carisma extenso y melancólico. Ciertamente es raro no apreciarlo, se ve como un cano cómplice de sus nietos e hijos. Me duele despotricar de él y sé que muchos no compartirán esta opinión, pero no deja de ser extraño y de generar suspicacias por demás, la convocatoria de ciertos jugadores, que más allá de los partidos, no deberían estar entre los 23 o 25 mejores jugadores de todo el país.

Empecemos: Mateus Uribe, jugador promesa del Nacional, que si bien la mueve ante los felinos equipos de la liga, no le da en los tobillos a Daniel Torres, quien vio debutar al nacionalista ante Bolivia. Con más pena que gloria, debo agregar.

Wilmar Barrios: no tengo nada en contra del pela'o. Pero en serio, ¿no hay más? Siento que estos jóvenes son convocados más para engordarles la hoja de vida, que para ser una solución táctica en el terreno de juego.  

Stefan Medina, vinculado contractualmente con el yerno del argentino al mando de la Selección. Resistido, corriente, apático e insípido. Su crónica convocatoria le valió un tiquete a la liga mexicana y seguramente un futuro cuantioso en un equipo mediocre de Europa.

Así podría seguir, pues el viejo José solo ha repetido nómina en los dos primeros partidos de la Eliminatoria, lo que me lleva a pensar que el gaucho, como ya sabe que no seguirá con Colombia, vayamos o no a Rusia, está buscando su indemnización y un retiro digno del mundo del fútbol que tantas glorias le dio. 

Hoy, ad portas de un partido neurálgico ante Ecuador, y del cual depende en gran medida, nuestra ida a la tierra de los zares, quiero decirle a don José Néstor, que este partido quiero que lo piense, lo planee y lo juegue, sin indemnización, por favor.


martes, marzo 14, 2017

Desencantado del amor



El amor, como dice la canción, llega a nuestra vida y no nos damos cuenta. De hecho, a lo largo de ella son varios amores, y de diferentes clases, los que golpean con incalculable fuerza nuestras entrañas. Con euforias, alegrías, decepciones y tristezas, reducen nuestra expectativa de permanecer vivos, pero ¿para qué vivir sin razones por las cuales morir?

En mi vida existen muchos amores y este texto no es una catarsis marital ni mucho menos, hoy voy a hablar de un amor que llegó tempranamente a mi conciencia y nunca se fue: el fútbol. 

Ese juego, hijo ilegítimo del rugby, inventado por los ingleses, perfeccionado por los brasileños y patentado por los alemanes, que desde hace un buen tiempo es el más popular del mundo.

Como la mayoría de los amigos que tengo, soy un futbolista profesional frustrado (sí, de esos a quienes una lesión -usualmente de rodilla- en el cenit de su juventud, los truncó de fichar con el Real Madrid, el Milan o el Manchester), por eso cada vez que tengo oportunidad me juego mundiales de potrero y finales de peladero. Siempre que hay oportunidad, veo partidos de mi amado y desagradecido América de Cali, de la lánguida liga colombiana, de la Copa Libertadores, de la Champions, el Mundial, Copa América, Eliminatorias de todas las confederaciones, Sub 15, 17, 20, 23; liga femenina, etc. Incluso me he sorprendido viendo un clásico del fútbol peruano por allá a las 7:00 de la mañana un domingo. ¡Qué puedo hacer, estaba enamorado del fútbol! 

Y digo, "estaba" porque recientemente me he desencantado de este amor.

Cual pareja caprichosa, el fútbol me hace rabiar con muchas cosas que hace... Cosas como ver que el interés monetario de los dueños de algunos clubes, prima sobre el interés de levantar copas, de enorgullecer a los hinchas y de quedar en la historia. Cosas como la corrupción inherente a los entes rectores y directivos de las confederaciones. Cosas como las mal llamadas "barras bravas", un puñado de mequetrefes, que escondidos detrás de una camiseta, violentan al contrario, amenazan jugadores, sacan técnicos, ahuyentan visitantes y mutilan el espectáculo. Cosas como los jugadores tramposos, mañosos y marrulleros...

Todas esas cosas me hacían rabiar, pero resultaban condonables frente a las otras cosas que hacen del fútbol una pasión maravillosa. Sin embargo, desde el último partido del Barcelona por la Champions League frente al PSG, esta traga maluca se me convirtió en algo maluco de tragar. 13 "errores" arbitrales determinantes en el curso del partido, lograron remolcar al equipo catalán a los cuartos de final del certamen de clubes más importante del mundo, después de que fuera batido en París 4-0.

Maldigo al árbitro alemán Denis Aytekin (quien como dato curioso cuento que tiene un hermano que ganó 148 mil euros apostando a la remontada barcelonista), porque me sometió a verlo: regalando penaltis para favorecer al culé, olvidando sacar la tarjeta colorada a los blaugranas, pitando cual socorrista en contra del elenco galo; me obligó a sentir lo que debe ser ver al amor de tu vida con otro.

El alemán fue como el mal amigo que te roba la novia. Personificó la decepción y el desasosiego, que llegaron a niveles de abatimiento. Lo anterior sumado al malestar producido por el repulsivo y prestado triunfalismo de la prensa criolla. Sus eufemismos carnavaleros caldearon mi decepción. Palabras como: "épico", "remontada", "milagro" y "gesta" inundaron los editoriales que hablaban de la injerencia del árbitro someramente, mientras elogiaban el temple y el talento de los jugadores del onceno español.

Estoy desencantado del amor por el fútbol. Estoy desencantado porque el deporte de mis amores entregó melifluamente sus contiendas más inspiradoras al criterio de un ser humano, corruptible, falible y por definición, sesgado. Estoy rabioso porque el fútbol se niega a evolucionar, se enorgullece anacrónico, vetusto y análogo en una era digital. Estoy "entusado" porque quiero volver a enamorarme del soccer, como le dicen los gringos. Quiero volver a creer que si un equipo levanta la copa, es porque cada gramo de ella la merece y no porque un árbitro, arbitrariamente se la regaló.



viernes, marzo 03, 2017

Escribir calma la úlcera

Hola, me había dado un periodo sabático (o un tiempo, como dicen los novios) de escribir y de plasmar en este espacio, al que algunos amigos y seguidores aún asisten, ideas, reflexiones, críticas y hasta madrazos, provenientes de la ardua labor que es vivir en este mundo, en este país y en esta ciudad.

Vuelvo porque aunque lo he tratado todo, nada me quita ese ardorcito en la parte alta del estómago, que me produce saber y tratar de entender por qué somos como somos. 

Es claro que al primer síntoma, como buen colombiano, lo natural es autodiagnosticarse... "Gastritis, úlcera, estrés, tome Omeprazol y vuelva a verme en una semana" dijo Donny M.D. Claramente y aunque soy más competente que muchos de los galenos del país, quienes usan el Acetaminofen como panacea para cualquier dolencia del cuerpo humano, la molestia persistía y es más, me daba a las 7:00 a.m., al mediodía y a las 7:00 p.m. Con el tiempo mi médico y yo, concluimos que el factor detonante de mi molestia era vivir en Colombia, así como el agente causante era ver las noticias. Mi médico me mandó a dieta rigurosa de noticias, boletines, periódicos, trinos y cualquier cosa que conllevara información "gastrítica". Naturalmente y como lo he hecho muchas veces, rompí la dieta con descaro. El doctor, un poco frustrado utilizó otros procedimientos alternativos, para darle al chiste. Pasamos por medicina alternativa, yoga, psicología, etc. Y sí, fue así que volví a las letras... La conclusión: escribir calma la úlcera.

Por ejemplo escribir acerca del cinismo imponderable de Santos: diciendo que era un "oportunista" aquel político que usara la paz como tema de campaña. O Gina Parody y su novia, saliendo del país a esconderse, mientras que recurren a llamar "uribista" al único medio informativo, que con sendas evidencias, demostró que desde sus cargos de Ministras aprobaron una carretera (para que la hiciera Oderbrecht), que "casualmente" desembocaría en Puerto Parody.

Escribir acerca de lo repugnante que resulta ver a Gustavo Petro y a Hollman Morris, miembros de ese aborrecible partido llamado 'progresista' y autores intelectuales y materiales de una de las peores alcaldías de las que se ha tenido noticia en Bogotá, hacer una campaña para revocar al nuevo alcalde, cuyo delito ha sido, en menos de un año, intentar revertir todo el daño que cometieron los alcaldes antecesores en los últimos 12 años. 

Escribir sobre lo ignominioso que es ver que ahora un guerrillero, cuyos delitos fueron obviados con la excusa de la paz, se va a ganar $1.800.000 y el Estado lo va a armar, para que funja como escolta de sus excomandantes, mientras que en el país hay más de 2,5 millones de desempleados, 9 millones sobreviven del "rebusque" y cuando el salario mínimo, que le ofrecen a un profesional por un trabajo de 48 horas a la semana, no pasa de 750 mil pesos.

Escribir sobre lo ultrajante que resulta la indiferencia de la gente ante los actos de corrupción del Presidente, en el escándalo de Oderbrecht. Si no sabe qué pasó, le hago una breve cronología:

1. Otto Bula, otrora congresista santista, una vez se ve pillado en el escándalo, prende el ventilador y echa al agua al Presidente. Declara que le dio 1 millón de verdes para que los pusiera en la campaña de reelección del 2014.

2. 'Juhampa', desmiente. ¿Cómo creerle a un delincuente? (Raro, cuando hay más de 2.000 políticos presos por parapolítica, a partir del testimonio de presos convictos y condenados).

3. 'Juhampa' vuelve al ataque y amenaza con extraditar a Otto Bula.

4. Otto Bula, a través de una carta que tiene la caligrafía de un niño de 4 años con Párkinson y en donde su nombre está mal escrito (Oto), se retracta y exonera a Santos y a su campaña de recibir dineros calientes.

5. Bula ya no es considerado por el mandatario como un delincuente, sino como un testigo clave en el asunto Oderbrecht (en donde también está salpicado Óscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático).

6. Otto Bula es trasladado a la cárcel "resort campestre" situada en Crespo, en donde se espera que siga denunciando políticos, ojalá de la oposición.  

Escribir acerca de la risible ironía implícita en que una senadora aliada de este gobierno, esté recogiendo firmas, dizque para una consulta anticorrupción. 

Escribir sobre... ¡Un momento!, ya no siento la molestia. Por ahí creo que el tratamiento funciona. Espero que a usted leerlo le funcione igual que a mí. Próximamente, más úlceras.

@donnyrossoff

lunes, septiembre 26, 2016

El NO, un pajazo electoral


"Sí o sí, esa es la cuestión". Este deformado axioma shakesperiano parece ser la consigna en el plebiscito que refrenda el acuerdo que un gobierno narcisista y liderado por un egomaniaco (que no escucha a la mitad del país que rige), pactó con un grupo terrorista (de los muchos que hay en el mundo) llamado farc.

El asunto es el desasosiego que deja saber que aquí no hay qué elegir, no hay decisión, no hay forma de que nos dejen poner las manos en el volante que conduce el país, ¡a ninguno! Aquí no se está votando por el SÍ o por el NO, aquí simplemente nos están dando el mismo contentillo que uno le da a un niño mamón antes de dormir... ¿Te acuestas ya o en cinco minutos? El pueril elegirá la segunda opción, sin percatarse de que la voluntad de los padres se impondrá a fin de cuentas. Lo mismo pasa con el tal acuerdo, eufemísticamente llamado, "de paz". Aquí no hay qué elegir, esto se lo gana el SÍ a las buenas o a las malas.

Aclaro: -como en todos los escritos- no soy santista, ni uribista, soy colombiano. ¡quiero que haya paz en Colombia! Pero paz de verdad... No que le llamemos así a un acuerdo que le entrega de todo a un solo grupo violento.

Veamos, si solo fueran las farc y con esto se acabara la muerte, el genocidio, el secuestro y la extorsión, hasta propondría que les dieran el doble de lo que les están dando en el acuerdo, ¡Pero no es así! Estamos regalando el país por nada, porque eso que llaman guerra, seguirá azotándonos en forma de eln, epl, bacrim, farc-disidentes, clanes, paras, etc. Así como usted, yo también estoy mamado de ver en las noticias tanta sangre, tanto muerto, tanto desplazado y tanto delincuente. Estoy hastiado de un país que tiene tantas leyes y tanta impunidad a la vez. 

Es irónico que nosotros, los colombianos, que sabemos reconocer el terrorismo en otros sitios, al que sufrimos en nuestro territorio le digamos "revolución". Es paradójico que siendo un país de gente inteligente, caigamos en semejante treta de la forma más ingenua posible. Es inexplicable que habiendo vivido tantas decepciones y mentiras todavía no asimilemos ese viejo dicho que reza: "el papel lo aguanta todo".

Creo que el problema de anhelar una versión tan elemental de la "paz", hace que algunos desconozcan el texto de 297 páginas que la contiene y en donde la única lección que uno encuentra, es que el crimen y el delito en Colombia sí pagan (y muy bien). Incluso, yo que leí las 300 páginas en menos de 30 días, sigo siendo tildado de querer la guerra y de ser un fascista recalcitrante, solo porque cada vez que puedo, explico lo que los de la otra orilla no saben. Pero ese no es el tema de este texto, el tema aquí es lo mortificante que resulta saber que unos criminales, no van a dejar a merced de la democracia la oportunidad de tomar el poder.

¿Para qué derrochar 2,7 billones de pesos (unos 1.400 millones de dólares) en publicidad para promover la tal paz, cuando ya sabemos que las farc, aún en armas, irán de pueblo en pueblo (como lo hicieron en las presidenciales) diciéndole a las personas que quemarán sus regiones si allí no gana la respuesta positiva? 

¿Para qué botar esa millonada si en cada foro al que asiste el Presidente, advierte que de no ganar el sí, las farc nos azotarán con la "guerra urbana"?, ¿Para qué tomar esos recursos del erario hoy convertidos en vallas y comerciales de tv, que bien podrían emplearse en comida para los niños moribundos y famélicos, si en un acto legislativo, donde pululó la mermelada (forma diplomática de decir: sobornos), los congresistas rentados, bajaron el umbral del plebiscito de la mitad más uno (unos 17 millones de votos) a un risible 13% (algo más de 4 millones de votos), sin contar que no dieron la opción de votar en blanco? ¿Para qué poner, cual perros de caza, a todos los funcionarios públicos a hacer pedagogía por la paz, si de antemano se sabe que serán contados con los dedos de la mano, los colombianos que leerán las 297 páginas del acuerdo final? ¿Para qué, señor Presidente, si varios del Consejo Nacional Electoral, quienes se supone deben ser neutros y garantizar la transparencia en el plebiscito, ya se han declarado promotores del sí? ¿Para qué aumentar el escozor de saber que mientras este gobierno y las farc, se gastan billonadas (sí, con "b") de nuestros impuestos, en promover un plebiscito que van a ganar de cualquier forma, hay niños muriendo de hambre en la Guajira y en el Chocó? - Tal vez la expresión morir de hambre resulta muy coloquial y metafórica, pero quiero que piense en un niño que sea su adoración, su vida; y luego lo imagine muriendo en una cama por culpa de la inanición y de la anemia. ¡Indignante! 

Es claro, no ganan los que votan sí, aquí los únicos que obtienen lo que quieren son los violentos, pero no por eso nos van a vencer. Lo invito a votar NO, por lo menos para que el terrorismo (que farc representa) y la élite corrupta (emulada por Santos y sus esbirros políticos) tengan que hacer la tarea completa de bandolear los resultados.

Lo invito a decirle NO, a que los autores de crímenes atroces, sean "castigados" con trabajo comunitario. Es decir, si uno de los genocidas de las farc confiesa que masacró a una población, lo ponen a pintar una escuela como pago por su delito. Además y como si fuera poco, podrán ser elegidos para ocupar cargos públicos.
Artículos 36 y 60, páginas 135 y 147.

Lo insto a decirle NO, a que la extorsión, la minería ilegal y el narcotráfico sean considerados delitos políticos y sean indultados absolutamente.
Artículo 39, página 136.

Lo invito a decir NO, a que las farc, el cártel narcotráficante más rico del mundo, utilice esa fortuna para hacer política y no para reparar a todas sus víctimas.
(Aquí no pongo nada, porque en el acuerdo solo se habla de voluntad de reparación, mas no de una obligatoriedad).

Diga NO, a que el tribunal de las farc, tenga la potestad de juzgar a empresarios, ganaderos, a usted o a mí si lo consideran pertinente.
Artículos 32 y 38, páginas 134 y 138.

Le aconsejo votar NO, a que el naciente partido de las farc sea financiado con nuestros impuestos, los cuales subirán dramática y convenientemente el 3 de octubre (al otro día del plebiscito). Esto sin contar que cada guerrillo (o combatiente, como les dicen en el gobierno) recibirá una prima de $8.000.000, luego una de $2.000.000 y luego, durante dos años, un salario mensual de $620.508 (90% del salario mínimo), para que se la mecatié en cositas.
Páginas 62-68.

Hay muchas cosas más que estoy seguro, le deben resultar impensables, tal vez en un nuevo texto o en un video del canal de Youtube que pienso inaugurar se las contaré, pero por ahora más que un voto, le pido el favor de que a esta infamia le digamos NO, así no sea más que un pajaso electoral.

viernes, agosto 26, 2016

Catarsis

"...Me cago en mi viejo por hacerme hincha de River..." bufaba el simpático Tano Pasman mientras veía al equipo de sus amores, River Plate, irse al infierno de la segunda categoría del fútbol argentino. El video que lo documentaba, fue hecho por su hija y en pocas horas fue un fenómeno viral.

Vea el video:


Hoy escribo estas letras, que cada vez son más exiguas, con una putería y una frustración que me resultan indescriptibles. Mañana me tengo que levantar temprano y tengo un día súper agitado, pero irme a dormir con este desasosiego solo sería un fútil intento de descansar.

Hoy ahogo mis gritos en el teclado para decir, como el Tano: ¡me cago en quien sea que me haya enseñado, inculcado, formado para analizar, para leer y entender! Me cago en quien me dijo que para ser crítico con la información que convierto en conocimiento, debo primero documentarme. Me recago en quien me hizo advertir que para opinar debo comprender. Me recontracago en la/s persona/s que contribuyeron de una u otra forma para que para mí fuera prácticamente insuperable quedarme con una duda. La madre que los reputaparió.

"¡Qué grosero!". Sí, y la verdad, hoy, me importa un verdadero culo si sueno muy arrogante, si mis palabras soeces importunan. Me vale huevo, que usted, que está leyendo, se forma (o deforma) su opinión sobre mí. Hoy por hoy odio ser como soy y vivir en un país como en el que vivo.

Hoy aborrezco no poder comprender por qué alguien, sin un interés particular, cree en ese adefesio que los medios y el gobierno llaman "paz". No puedo comprenderlo y el sentimiento me agobia. Es inconcebible para mí, que en este país haya personas tan ignorantes, tan ingenuas o tan obtusas que se niegan con paroxismo a ver la realidad de los hechos, la verdad inexorable de lo escrito, la evidencia taxativa de la historia y el cinismo sádico de los que engendraron esta dizque paz.

Desde hace 4 años, todo lo que han dicho lo he escuchado sin sesgos, todo en lo que se han contradicho lo he reportado con neurálgica atención, todo lo que han escrito y descansa sobre un papel (ese maldito papel que aguanta todo), lo he leído, releído y esgrimido con devota paciencia, con objetividad. Hoy, que algunos (espero no tantos) celebran a rabiar la firma del acuerdo y persiguen con salvajismo a quienes difieren del proceso, no soy capaz de hallar consuelo.

En el acuerdo (hasta donde he leído) dicen, en un sentido que no da espacio a segundas interpretaciones, que a todos los miembros del grupo terrorista de las farc, les van a dar, en un periodo de dos años, una suma cercana a los 28 millones de pesos. 28 millones de pesos a un sujeto que ha pasado su vida adulta delinquiendo, asesinando, violando, extorsionando y no sé qué otras atrocidades, solo porque decidió (o lo obligaron) pertenecer a un grupo genocida. ¿En dónde me perdí? será que los entusiastas de semejante cosa, olvidan que aquí la mayoría del país (algo más del 52%) se rompe el culo a diario en un trabajo, que usualmente detesta, para sobrevivir con un salario mínimo ($689.454).

También dice que esos mismos matones, violadores de niñas y masacradores van a recibir amnistía total a todo su prontuario criminal, y no contentos con semejante esperpento, se va a crear un grupo élite judicial, encargado de perseguir a las organizaciones o personas que increpen a los excombatientes del pueblo por haber cometido los delitos que en efecto cometieron. Dice también el papel que festejan, que 10 curules en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes, aguardan por las posaderas de los magnicidas... Sin contar las otras 10 circunscripciones especiales en territorios donde la ideología de la "revolución" no tenga presencia. ¿A esa mierda llaman "paz"?

Sigo con pedazos del indignante texto, que leo (pudiendo hacer otras cosas) por ser como soy en un país como este. Resulta que hoy aplauden y cantan (cosa que no entiendo) porque por allá en la página ciento algo, se establece inequívocamente que el asesinato de soldados y policías es un delito conexo al delito político. Es decir, igualaron un delito atroz a una felonía excarcelable. ¿Eso es paz?, ¿Cómo?

No he llegado a lo de las extensas zonas en donde los van a ubicar -cual república independiente- para que hagan lo que se les dé la regalada gana, pero sé de antemano que tengo que alistar el Advil y el Omeprazol, porque la úlcera será apoteósica.

Ya no quiero escribir más, debería cerrar este texto con estilo, con una figura retórica que alegrara a quien lee... Pero hoy no me importa soltar el teclado cuando se me dé la gana. No me importa nada de este runcho de país y de paisanos en el que Dios o la coincidencia me soltaron. Si pudiera me largaría sin mirar atrás. Me iría sabiendo que la ignorancia duele menos y que en Colombia la rusticidad es un analgésico. Me cago en quienes me robaron mi ignorancia, debería andar pensando en bobadas, no debería importarme que estemos cavando nuestro propio sepulcro, no debería ser de mi interés el hecho de que no va a servir de nada decir luego: "se los dije", porque para ese entonces, los zafios del sí y los demás, estaremos bajo la misma cantidad de pestilente vergüenza.

Iré a masacrar (no a contar) ovejas para poder dormir, probablemente en el mundo onírico, el gobierno de las mismas ovejas que desollaré, me den curul, casa, carro, beca, subsidio y hasta sacrifiquen a unas cuantas para un asadito.