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Bogotá D.C., Colombia
Publicista (de los pocos orgullosos de serlo que quedan), especialista en marcas y Máster Jedi en mercadeo estratégico. Diatribero sin remedio, apologista de la razón, escritor, columnista y ecumeniquista. En Twitter me encuentran entre trinos perdidos calibre 36: @donnyrossoff

viernes, enero 13, 2012

Intenciones comerciales, comunicaciones sostenibles




En las lides de la Publicidad y de las campañas de comunicación, no es raro que diversos debates éticos se presenten en la actividad creativa, máxime cuando partimos de una verdad irrefutable que nos ubica a todos (publicistas, doctores, vendedores, periodistas, escritores…) en el mismo renglón, ¡Todos consumimos, gastamos, contaminamos, usamos y desechamos!

De antemano pido disculpas por el error de singularizar toda una profesión -la mía- y por traicionar lo que en un ámbito futbolístico se conocería como “la intimidad del camerino”.

Esta intimidad a nivel publicitario se refiere a lo siguiente: cuando tengo que crear una pieza publicitaria, por ejemplo, una que comunique que una EPS, cualquiera, es buena porque se preocupa por las personas sin importar factores económicos o sociales, sabiendo de antemano que no lo es (más de 5 billones de pesos se robaron de la salud de los colombianos las entidades “prestadoras de salud”), pienso que soy yo un contribuyente permanente a ese sofisma que los medios, la comunicación y la publicidad imponen sobre nuestro divino derecho: ¡el de saber la verdad! Cuando debo escribir “de manera creativa y conmovedora” una cuña o un comercial que indique que cierto banco es el lugar donde tus sueños crecerán, tus hijos progresarán y tus ahorros rendirán, siendo consciente de que aquí en Colombia el sector bancario es uno de los más mezquinos y usureros, que registra billones en utilidades cada trimestre, mientras en escalafones de desigualdad estamos en el top five mundial y poseemos unos niveles de miseria alarmantes, (casi el 50% de la población “sobrevive” con el salario mínimo, unos 300 dólares al mes aprox.), pienso que la “verdad” que se esconde detrás de luminosos anuncios, portentosos cabezotes de noticieros, hermosas presentadoras, fastuosas producciones y la ilusión de control estatal; dista de ser algo verídico, dista de ser algo real.

¿Por qué costará tanto creer que hay compañías que de verdad ayudan, que se preocupan y cuidan?, Sé que en mi caso es porque muchas veces estoy detrás de la creación de esas opulentas campañas y conozco esas primeras intenciones que impulsan a disfrazar las circunstancias, las cuales están más amarradas a ganar presencia de marca y a propagar el posicionamiento de la empresa que a devolverle algo al mundo que les da todo. Ahora, las preguntas son: ¿cree usted? ¿Está a salvo nuestra supervivencia en manos de las grandes corporaciones? ¿Si una fábrica derriba un árbol para producir un bien, siembra dos?

Hace poco Dean Sanders, creador de una firma consultora en temas de sostenibilidad, vino al País a participar en un foro acerca del tema y a “tomarle el pulso” a las principales empresas colombianas en términos de Valor Social o lo que en inglés se conoce como Social Equity.
Las conclusiones fueron pobres y predecibles. De entrada el grueso de las empresas aún ve la sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial como un gasto y no como una inversión (previsible, ¿cuándo ha sido rentable invertir en la gente, en la naturaleza, en la vida?).

En segundo lugar, las personas sí le creen a las empresas que dicen que se preocupan por un , al punto de modificar sus hábitos de compra y uso. #crédulos.
Finalmente, no tenemos una cultura educativa sostenible, ni en los niveles básicos ni en los profesionales. El lado positivo de estas desalentadoras terminaciones, es que sí tenemos una gran oportunidad en el país. Una de las ventajas de estar tan atrasados en estos temas y de mantener una dinámica empresarial tan retrógrada, proporciona la posibilidad de avanzar mucho y de ser, por primera vez y ante el mundo, un ejemplo positivo. Ser lo que nos creemos ser.

Lo anterior lo asevero para que despertemos de esa mentira que nos han vendido acerca de lo buen “vividero” que es Colombia. Hay muchas cosas buenas, ¡es cierto! Pero en un buen “vividero” no hay asesinatos a diario, no hay acciones terroristas en nombre de causas inexistentes, no hay un uso inconsciente de los recursos, no hay manipulación de la información, malversación de fondos, no hay inequidad y corrupción en entes privados y gubernamentales, no hay brechas imponderables entre pobres y ricos; de hecho el mejor “vividero” no debería pertenecer a 10 familias; en el mejor “vividero” debe haber gente dispuesta a darlo todo, a exigirlo todo, a ponerlo todo por tenerlo, por defenderlo. Si no nos empoderamos, vamos a seguir viviendo de eso, del cuentico.
Hay días, como hoy, en los que llegar a una conclusión es tan difícil como inocuo, pero espero, de todo corazón, que la próxima vez que un anunciante me contrate para desarrollar una campaña de responsabilidad social o de sostenibilidad, no me diga con entusiasmo… “lo importante es que mi logo se vea bien grande”.

ENTRE TANTO
 Les recomiendo en Youtube ‘El origen de las cosas’, un “jalón de orejas” que nos da una alerta sobre la forma y el ritmo como consumimos. Muy instructivo y educativo. 




 Salió el nuevo Google+, una nueva red social que busca “ponerle el pie” a Facebook. Me pregunto ¿qué utilidad tiene otra red que solo busca dinamizar la competencia y aumentar el tiempo que cualquiera de nosotros dedica a revisar la vida ajena? Desde este espacio conmino a que la usemos solo para promover buenas causas, quién sabe, tal vez podamos cambiar el mundo una vez más, así como las Redes Sociales en su momento lo hicieron. 

 Se vienen las Elecciones para alcaldes y gobernadores y desde ya aparecen esos grandes caudillos, que como decía el gran maestro Arnulfo Briceño en su canción ‘A quién engañas abuelo`: “…andan prometiendo escuelas y puentes donde no hay ríos…”, y la gente se deja llevar convencida de un futuro mejor. Exhorto a que todos cumplamos con nuestro deber constitucional de votar, pero que lo hagamos conscientes de las necesidades colectivas y no de las particulares, que lo hagamos enterados de que ellos son Servidores Públicos y como tales, deben servir al público, que leamos sus programas y a través de los entes de control, exijamos que sean cumplidos. Ya nos pasó (?), no darle responsabilidad al voto ha resultado en ciudades atrasadas, inseguras, violentas, corruptas y sin sentido de pertenencia, si no me cree, pregúntele a cualquier bogotano. Recuerde usted, yo y todos, tenemos ‘la voz de Dios’, somos ‘la voz del Pueblo’.

1 comentario:

Edward Alarcón dijo...

Muy bueno el blog. Opino que en base a ese consumismo todos hacemos parte obligatoria de un sistema que olvidó un poco lo que es vivir, dejando al humano solo unos propósitos básicos en los que su vida no se diferencia de los demás. Nacer, estudiar, trabajar por un poco de capital y morir.

La lucha por el poder y la acumulación de ese capital sólo han hecho a la población más insignificante ante los ojos de mandatarios corruptos y ególatras.