Clientes de esta humilde tienda

¿y aquí quién atiende?

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Bogotá D.C., Colombia
Publicista (de los pocos orgullosos de serlo que quedan), especialista en marcas y Máster Jedi en mercadeo estratégico. Diatribero sin remedio, apologista de la razón, escritor, columnista y ecumeniquista. En Twitter me encuentran entre trinos perdidos calibre 36: @donnyrossoff

lunes, diciembre 10, 2012

La pólvora mojada

Saber a qué hora entras pero no a qué hora sales. Tu vida social se convierte en un espejismo que a veces no va más allá de un almuerzo oneroso y uno que otro evento donde el cóver es un ego ingente y un CI (coeficiente intelectual) que demuestre lo interesante que eres y lo atinado que estás, haciendo parte de este selecto "inmundillo".

El quehacer publicitario en las agencias y específicamente en los departamentos creativos es como los carruseles de las ferias, desde afuera se ven divertidísimos pero una vez adentro, la nausea se presenta, la música de carrito de helados se vuelve un repetitivo sonsonete y pronto decides que quieres irte a otra atracción.

Pero bueno, esa dinámica de las agencias (back office) será tema de otra entrada, de lo que hoy queremos hablar en la tienda es de esta publicidad que inunda nuestros medios de comunicación (?) y que parece evidenciar que las musas inspiradoras de los estrategas, copies y gráficos se vaporizaron.

Empecemos con el comercial de referencia: perro de taxista. Postobón con un esfuerzo económico inversamente proporcional al creativo, nos trae una pieza audiovisual de casi dos minutos donde con estribillos austeramente construidos "burbujeante es, morada también..." y un hipnótico movimiento del cuello de sus protagonistas (cual perro de taxista) nos recuerda que los refrescos Postobón son tan variados como su comunicación es elemental y jarta. 
 
Alguien argumentaba "pero están vendiendo mucho"... Sí, Dolorán también vende mucho y se destaca en su categoría, pero seamos serios, escuchar a Cristóbal Américo Rivera (alerta Bogotá) preguntándole en "voz en off" a unos pacientes que parecen terminales que si sufren de dolencias o dolores musculares, no debe ser el ejemplo de la creatividad publicitaria colombiana. Además, así como el éxito de un producto o servicio no depende enteramente de su publicidad, tampoco su fracaso está exclusivamente supeditada a ella.

Sigamos con los de Mountain Dew. Creo que antes de que salieran al aire, mi sobrino de 4 años me relató varias de sus referencias (mientras jugaba con sus carritos)... El muñeco atravesaba un camión que perseguía a toda velocidad por una carretera. El motociclista que saltaba el tren mientras hacía un salto mortal hacia atrás. Lo que hicieron los "creativos" fue sumarle a las utópicas piruetas el consumo de la azucarada bebida. La vez pasada vi a mi sobrino jugando con un carro de bomberos, un helicóptero y un Ferrari, seguro se puede articular una nueva referencia para estos genios... Afortunadamente 'Rompe tus límites' le encaja a cualquier cosa. 

Finalmente nos queda hablar de la fórmula secreta, y casi infalible, para vender detergentes de Ariel. Parece surrealista ver a Viena Ruíz llamando grito herido a 20 mujeres amas de casa, (que lavan en lavadero) y que asombradas acuden al llamado de la diva ochentera para que les demuestre que una sola sumergida es suficiente para alcanzar el mitológico blanco que deslumbra. La pregunta del millón es: ¿funciona? No sé, pero desde 1984 este formato de comercial se viene implentando y parece que ya es hora de 'lavar' esos clichés de los que la publicidad colombiana parece cautiva.

Sé que en Navidad prohíben la pólvora para evitar que la gente se queme, irónicamente en publicidad va a tocar que la autoricen para evitar tanto creativo apagado (desempleado).

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