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Bogotá D.C., Colombia
Publicista (de los pocos orgullosos de serlo que quedan), especialista en marcas y Máster Jedi en mercadeo estratégico. Diatribero sin remedio, apologista de la razón, escritor, columnista y ecumeniquista. En Twitter me encuentran entre trinos perdidos calibre 36: @donnyrossoff

sábado, mayo 16, 2015

¡Perdónenme, por favor!

Somos un país de montadores. No ha llegado usted al jardín infantil y si tiene hermanos mayores, ya se hizo acreedor a su bully familiar personalizado, que entre otras cosas, no descansa nunca.

A esto súmele cualquier irregularidad física (muy bajito, muy alto, gordito o flaquito, pecas, nariz grande, bemba prominente, ojeras, color de pelo que no sea negro, entre otras), para que usted casi de manera automática reclame su apodo, que si está de buenas, no supone un calificativo negativo... "Tatú, Pecas, Checho, Mono, etc". 

Están los otros de los que uno se quiere salvar y que pocos logran dejar atrás... "Pitillo, Albóndiga, Gárgola, Shrek, BicMac, etc.".

Vivimos y convivimos con el matoneo. Hay de toda clase y por cualquier motivo. Pero enfrentémoslo, es el mundo que nos tocó vivir y no va a cambiar simplemente porque muchos se quiten la vida o porque pongan más leyes en contra del bullying. Joder a los demás es inherente al ser humano, es como la corrupción para el colombiano... Parece ser una quimera invencible.

Hoy vuelvo a las letras para pedir perdón a todos a los que en algún momento de la vida vacilé. A la niña robusta que llamé 'Gorda', al famélico compañero al que le grité 'Flaco', al amigo heterosexual al que despreocupadamente llamé 'Marica', y a todo aquel que por un gesto, palabra, acto u omisión, se sintió discriminado por alguna cosa o de alguna forma. Incluso a los jugadores del América (mi equipo del alma) y de la Selección Colombia, a quienes emocionado les he gritado "¡corre Negro, pásala Negro, patea Negro,... ¡¡¡Golazo, Negro hpta!!!", durante algún partido. A partir de hoy intentaré decir: "apresúrate afrocolombiano a golpear con tu pie la circunferencia en dirección de la portería rival para anotar un gol", pero no prometo nada.

¿Y por qué esta sentida, y sobre todo, preocupante disculpa?

Porque la Fiscalía de Colombia (sí, ese ente diabólico regido por un títere del terror, que recién ayer le levantó 118 órdenes de captura al líder asesino del grupo narcoterrorista más salvaje y sanguinario del mundo) hoy le dio diez años de cárcel domiciliaria a la rectora del colegio en donde estudiaba Sergio Urrego (un jovencito homosexual, quien por supuestos actos discriminatorios en su claustro, decidió quitarse la vida), porque según las misivas y notitas que dejó el atormentado adolescente, fue el colegio el que lo obligó a saltar desde la terraza de un centro comercial. 

Diez años, por decirle al jovencito que no se diera picos y besitos con sus compañeros hombres a la hora del recreo (en la presencia de niños de primaria). Por decirle que en clase, no se podía usar el celular, y menos para enviar fotos de alto contenido homosexual a su novio, diez años de cárcel por hacer lo que en cualquier colegio harían con un estudiante, claramente díscolo, con problemas sicológicos y abandonado por sus padres (sí, por esa mamá que hoy parece amar más las cámaras que Kim Kardashian). 

Entonces como no me quiero ir para la cárcel, desde este espacio pido perdón por lo que dije y no dije, hice y no hice... 
De hecho les recomiendo que hagan lo mismo, no vaya y sea que los confinen a 20 años de cárcel por decirle 'Lagarto' a Roy Barreras, 'Judas' a Juan Manuel, 'Splinter' a Petro 'Simón el bobito' a Gaviria, y así.

Claro, para eso tendríamos que vivir la malísima suerte de que ellos saltaran desde la azotea de la Torre Colpatria... (Mejor desde bien arriba, pues hierba mala nunca muere).

Perdón a todos los que este escrito haya molestado o a todos los que se sientan discriminados.

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