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Bogotá D.C., Colombia
Publicista (de los pocos orgullosos de serlo que quedan), especialista en marcas y Máster Jedi en mercadeo estratégico. Diatribero sin remedio, apologista de la razón, escritor, columnista y ecumeniquista. En Twitter me encuentran entre trinos perdidos calibre 36: @donnyrossoff

miércoles, octubre 07, 2015

Diccionario electoral colombiano - Beta

Algo poco habitual del mundo literario es admirar más a un autor que a su obra. Usualmente y a pesar de que los escritores más consagrados se han caracterizado por tener vidas díscolas e intrincadas, sus obras siempre terminan por superar la excentricidad que rodea su existencia. Hago mención de este singular aspecto, porque con un autor me pasa todo lo contrario. Salvo la tediosa obligación colegial que me obligó a leer 'Romeo y Julieta' y 'El Mercader de Venecia' (este último, graciosamente entretenido) no digerí ningún otro libro del famoso autor inglés William Shakespeare, de quien encuentro aspectos de su vida que sí me parecieron atrayentes. Entre muchos otros que no pienso ahondar en esta oportunidad, está el hecho de que optaba por inventar las palabras cuando ninguna de las existentes satisfacía cognitivamente la idea que tenía dibujada en la cabeza... Es decir, si quería hablar del dolor de una traición y la palabra "desilusión" o "aflicción" no llenaba el espacio del sentimiento descrito, creaba algo como: "la 'ragiostería' invadió el tuétano profano de su alma, que encarnó el vil y nauseabundo hedor que mana del hueso herido...". Y listo, la palabra 'ragiostería' quedaba instituida para la eternidad literaria.

Pues bien, aunque no voy a inventar palabras, sí voy a rescatar algunas que yacen en el olvido del habla coloquial y del pensamiento colombiano, para reivindicar algún sentimiento que carbura en mi pensamiento y que obedece a la indignación que produce ver y ser testigo presencial de cómo el país y la ciudad que me tocaron, son hoy vacuos espacios dominados por vulgares hampones y pestilentes asesinos. 

¡Qué ragiostería tan berraca! Ojalá después de leer esto, juntos protagonicemos una algarada de la cual el mundo nunca haya tenido noticia.























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