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Publicista (de los pocos orgullosos de serlo que quedan), especialista en marcas y Máster Jedi en mercadeo estratégico. Diatribero sin remedio, apologista de la razón, escritor, columnista y ecumeniquista. En Twitter me encuentran entre trinos perdidos calibre 36: @donnyrossoff

domingo, marzo 27, 2016

La críticas de Batman vs Superman, el origen de la injusticia


Por fin y después de tanto esperar, se estrenó la película más anhelada del año (lo cual no es poco, si anotamos que todavía están pendientes las del Capitán América, Suicide Squad, Finding Dory, La Mujer Maravilla, X-Men Apocalypse, entre otras).

Lo cierto es que las reseñas y calificaciones no se hicieron esperar y así como hay muchos que dicen que es de lejos la mejor película de superhéroes jamás realizada, hay otros que literalmente sienten que les metieron la mano al bolsillo. Estos últimos, que con sevicia escupieron malas reseñas, son los que me obligaron a escribir unas cuantas razones de redención cinematográfica. De hecho creo que es una de las mejores películas que he visto en mi vida (y no soy geek, nerd, comic fan o algo de ello).

Es claro que alguien con el ojo poco educado a nivel cinematográfico (y cultural), usaría el rústico calificativo de "película de superhéroes", para referirse a Batman vs Superman, The Dawn of Justice (BvS). Es algo así como decirle a un Lamborgini Aventador: "carro rápido".

Hacer una película que involucre a Superman, es "cojonudo". Porque simplemente no es fácil hacer una historia de un personaje que solo es vulnerable a la misma piedrita verde. Lo vimos con muchos ejemplos (especialmente en el más reciente y estrepitoso fracaso: Superman Returns). En cambio en esta cinta Snyder se le mete al proyecto con cojones de acero, y más allá de los simbolismos obvios y estereotipos mamones de héroes que pululan en esta clase de producciones, nos muestra la esencia falible de un "Dios" de carne y hueso.

Otra cosa referente a Superman es que cuando somos pequeños, usamos una cobija roja como simulación pueril de capa y soñamos con ser y hacer las mismas cosas que hacía Kal-El (encarnado en ese entonces por Christopher Reeve). Cuando crecemos, muchas de las cosas que nos maravillaron dejan de volverse admirables para convertirse en ofensivas. El nombre por ejemplo: "Super-hombre" es la denominación de inferioridad terrenal y viril de todos los demás, o sea nosotros sus congéneres. En este caso, BvS deja entrever la parte más inerme del 'Hombre de Acero' y con una precisión narrativa propia de los grandes cineastas, vemos que el "Superman" no lo es tanto y que puede ser tan vulnerable como cualquiera de nosotros.

Igualmente siempre ha sido un poco insultante del hijo de Jor-El, es que el krytoniano para hacerse pasar como uno de nosotros -o sea como un humano-, tenía que personificar a un individuo torpe, introvertido y con apariencia de papanatas (Clark Kent). Lo cual nos daba una idea de lo que pensaba el "súper-hombre" de todos nosotros. Punto para BvS porque en esta versión no vemos a un Clark Kent idiota e irresoluto, sino que en su lugar encontramos un periodista arrojado, trabajador, que tiene su noviecita, le cuenta sus problemas a la mamá e incluso le hace caso al jefe... Así como hacemos todos. 

Por otra parte está Batman (esta versión mucho más cercana al de los cómics, maduro, sombrío, hastiado y cruel) que devela que cuando la ira nos impulsa, como seres humanos somos capaces de sobrepasar nuestros propios límites. Su desconfianza por la benevolencia del extraterrestre es el detonante de una lucha que muestra cuál de las dos razas es realmente la inhumana. Otro aspecto que las desatinadas críticas no mencionaron... Y eso que sus autores tratan de parecer tan agudos e inteligentes.




Otro aspecto genial de BvS es la disyuntiva de Kal-El. El Director (Zack Snyder) y los guionistas (Chris Terrio y David Goyer) entendieron otra faceta de Superman. De forma fascinante y entre líneas emanan la disyuntiva que enfrenta el paladín volador... Ayudar a los humanos o no hacerlo. Con sutileza plausible revelan cómo la naturaleza humana y la forma de comportarnos afecta a un Dios impostado que "lucha por la verdad y la justicia" (cuando siendo sinceros, no tiene ni tendría por qué hacerlo). Es muy interesante cómo a través del personaje de la capa roja, que nació por allá en 1933, se dejan entrever los defectos que hoy como humanidad sufrimos: el desprecio por todo aquello que no entendemos, el desapego, la egolatría, la envidia y la falsedad. "En este mundo nadie puede ser eternamente bueno" dice el martirizado héroe.

BvS es buenísima por los malos, en especial Lex Luthor. Si bien Gene Hackman lo hizo muy bien en las partes I, II y IV de las versiones más famosas de Superman, nunca pudo desmarcar ese tono caricaturesco y majadero que por momentos afloraba en algunas situaciones. Kevin Spacey por su parte no fue capaz, ni con su ingente talento, de salvar el peso de un guión más malo que su personaje en Superman Returns. Pero Jesse Eisenberg (La Red Social, Ahora me ves, Zombieland, etc.) la "saca del estadio" con su interpretación de Alexander Luthor. Dicen que los héroes son tan buenos como malos, sus enemigos. Suena irónico, pero este malo es muy bueno. Su excentricidad colindante con su genialidad. Su crueldad benévola, su carisma retorcido terminan siendo la receta de un "villano" a la altura de Heath Ledger (El Caballero de la noche) o de Adrian Veidt (The Watchmen).

Igualmente la producción es alucinante. Todo es creíble en este mundo irreal de 151 minutos. Aspecto importante en el que a veces el insolente abuso de efectos especiales de algunas películas (en especial de Marvel), insultan la inteligencia. Tan es así, que las perniciosas críticas leídas por ahí, ni abordan el tema.

Finalmente, Gal Gadot como la Mujer Maravilla. Reivindica el poder de la heroína y además su belleza ecléctica, pone al público dispuesto y ávido por saber más de la renegada Diosa Amazona, que entre otras cosas, próximamente estrenará su propia película.

En resumen BvS cumplió con la expectativa y créame cuando le digo que vale más la pena ir a verla y arrepentirse, que arrepentirse por no ir a verla por creer en la opinión de otros. Como dice un circo por aquí: "y después no digas que no te avisamos".


No debería importar, pero le pongo: 9,5 / 10

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