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Bogotá D.C., Colombia
Publicista (de los pocos orgullosos de serlo que quedan), especialista en marcas y Máster Jedi en mercadeo estratégico. Diatribero sin remedio, apologista de la razón, escritor, columnista y ecumeniquista. En Twitter me encuentran entre trinos perdidos calibre 36: @donnyrossoff

lunes, septiembre 26, 2016

El NO, un pajazo electoral


"Sí o sí, esa es la cuestión". Este deformado axioma shakesperiano parece ser la consigna en el plebiscito que refrenda el acuerdo que un gobierno narcisista y liderado por un egomaniaco (que no escucha a la mitad del país que rige), pactó con un grupo terrorista (de los muchos que hay en el mundo) llamado farc.

El asunto es el desasosiego que deja saber que aquí no hay qué elegir, no hay decisión, no hay forma de que nos dejen poner las manos en el volante que conduce el país, ¡a ninguno! Aquí no se está votando por el SÍ o por el NO, aquí simplemente nos están dando el mismo contentillo que uno le da a un niño mamón antes de dormir... ¿Te acuestas ya o en cinco minutos? El pueril elegirá la segunda opción, sin percatarse de que la voluntad de los padres se impondrá a fin de cuentas. Lo mismo pasa con el tal acuerdo, eufemísticamente llamado, "de paz". Aquí no hay qué elegir, esto se lo gana el SÍ a las buenas o a las malas.

Aclaro: -como en todos los escritos- no soy santista, ni uribista, soy colombiano. ¡quiero que haya paz en Colombia! Pero paz de verdad... No que le llamemos así a un acuerdo que le entrega de todo a un solo grupo violento.

Veamos, si solo fueran las farc y con esto se acabara la muerte, el genocidio, el secuestro y la extorsión, hasta propondría que les dieran el doble de lo que les están dando en el acuerdo, ¡Pero no es así! Estamos regalando el país por nada, porque eso que llaman guerra, seguirá azotándonos en forma de eln, epl, bacrim, farc-disidentes, clanes, paras, etc. Así como usted, yo también estoy mamado de ver en las noticias tanta sangre, tanto muerto, tanto desplazado y tanto delincuente. Estoy hastiado de un país que tiene tantas leyes y tanta impunidad a la vez. 

Es irónico que nosotros, los colombianos, que sabemos reconocer el terrorismo en otros sitios, al que sufrimos en nuestro territorio le digamos "revolución". Es paradójico que siendo un país de gente inteligente, caigamos en semejante treta de la forma más ingenua posible. Es inexplicable que habiendo vivido tantas decepciones y mentiras todavía no asimilemos ese viejo dicho que reza: "el papel lo aguanta todo".

Creo que el problema de anhelar una versión tan elemental de la "paz", hace que algunos desconozcan el texto de 297 páginas que la contiene y en donde la única lección que uno encuentra, es que el crimen y el delito en Colombia sí pagan (y muy bien). Incluso, yo que leí las 300 páginas en menos de 30 días, sigo siendo tildado de querer la guerra y de ser un fascista recalcitrante, solo porque cada vez que puedo, explico lo que los de la otra orilla no saben. Pero ese no es el tema de este texto, el tema aquí es lo mortificante que resulta saber que unos criminales, no van a dejar a merced de la democracia la oportunidad de tomar el poder.

¿Para qué derrochar 2,7 billones de pesos (unos 1.400 millones de dólares) en publicidad para promover la tal paz, cuando ya sabemos que las farc, aún en armas, irán de pueblo en pueblo (como lo hicieron en las presidenciales) diciéndole a las personas que quemarán sus regiones si allí no gana la respuesta positiva? 

¿Para qué botar esa millonada si en cada foro al que asiste el Presidente, advierte que de no ganar el sí, las farc nos azotarán con la "guerra urbana"?, ¿Para qué tomar esos recursos del erario hoy convertidos en vallas y comerciales de tv, que bien podrían emplearse en comida para los niños moribundos y famélicos, si en un acto legislativo, donde pululó la mermelada (forma diplomática de decir: sobornos), los congresistas rentados, bajaron el umbral del plebiscito de la mitad más uno (unos 17 millones de votos) a un risible 13% (algo más de 4 millones de votos), sin contar que no dieron la opción de votar en blanco? ¿Para qué poner, cual perros de caza, a todos los funcionarios públicos a hacer pedagogía por la paz, si de antemano se sabe que serán contados con los dedos de la mano, los colombianos que leerán las 297 páginas del acuerdo final? ¿Para qué, señor Presidente, si varios del Consejo Nacional Electoral, quienes se supone deben ser neutros y garantizar la transparencia en el plebiscito, ya se han declarado promotores del sí? ¿Para qué aumentar el escozor de saber que mientras este gobierno y las farc, se gastan billonadas (sí, con "b") de nuestros impuestos, en promover un plebiscito que van a ganar de cualquier forma, hay niños muriendo de hambre en la Guajira y en el Chocó? - Tal vez la expresión morir de hambre resulta muy coloquial y metafórica, pero quiero que piense en un niño que sea su adoración, su vida; y luego lo imagine muriendo en una cama por culpa de la inanición y de la anemia. ¡Indignante! 

Es claro, no ganan los que votan sí, aquí los únicos que obtienen lo que quieren son los violentos, pero no por eso nos van a vencer. Lo invito a votar NO, por lo menos para que el terrorismo (que farc representa) y la élite corrupta (emulada por Santos y sus esbirros políticos) tengan que hacer la tarea completa de bandolear los resultados.

Lo invito a decirle NO, a que los autores de crímenes atroces, sean "castigados" con trabajo comunitario. Es decir, si uno de los genocidas de las farc confiesa que masacró a una población, lo ponen a pintar una escuela como pago por su delito. Además y como si fuera poco, podrán ser elegidos para ocupar cargos públicos.
Artículos 36 y 60, páginas 135 y 147.

Lo insto a decirle NO, a que la extorsión, la minería ilegal y el narcotráfico sean considerados delitos políticos y sean indultados absolutamente.
Artículo 39, página 136.

Lo invito a decir NO, a que las farc, el cártel narcotráficante más rico del mundo, utilice esa fortuna para hacer política y no para reparar a todas sus víctimas.
(Aquí no pongo nada, porque en el acuerdo solo se habla de voluntad de reparación, mas no de una obligatoriedad).

Diga NO, a que el tribunal de las farc, tenga la potestad de juzgar a empresarios, ganaderos, a usted o a mí si lo consideran pertinente.
Artículos 32 y 38, páginas 134 y 138.

Le aconsejo votar NO, a que el naciente partido de las farc sea financiado con nuestros impuestos, los cuales subirán dramática y convenientemente el 3 de octubre (al otro día del plebiscito). Esto sin contar que cada guerrillo (o combatiente, como les dicen en el gobierno) recibirá una prima de $8.000.000, luego una de $2.000.000 y luego, durante dos años, un salario mensual de $620.508 (90% del salario mínimo), para que se la mecatié en cositas.
Páginas 62-68.

Hay muchas cosas más que estoy seguro, le deben resultar impensables, tal vez en un nuevo texto o en un video del canal de Youtube que pienso inaugurar se las contaré, pero por ahora más que un voto, le pido el favor de que a esta infamia le digamos NO, así no sea más que un pajaso electoral.

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