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Bogotá D.C., Colombia
Publicista (de los pocos orgullosos de serlo que quedan), especialista en marcas y Máster Jedi en mercadeo estratégico. Diatribero sin remedio, apologista de la razón, escritor, columnista y ecumeniquista. En Twitter me encuentran entre trinos perdidos calibre 36: @donnyrossoff

lunes, marzo 27, 2017

Sin indemnización, por favor


Estamos tan acostumbrados a poco, que poco nos parece plausible. Basta que un alcalde tape un hueco para decretar que ha sido el mejor de todos. Si un congresista no roba tanto, se gradúa en nuestros afectos como el mejor parlamentario de la historia.

Nuestra autoestima no estima niveles de dignidad aceptables en otras latitudes. 

El fútbol no escapa a este comportamiento. Somos en mayor o menor medida conformistas e indulgentes con nuestros equipos y jugadores, por eso cualquier crítica sobre ellos es tomada como una afrenta, como una persecución, como deslealtad o como simple bronca.

El jueves pasado la Selección Colombia derrotó a su similar boliviana 1-0 en el Metropolitano y se ubicó cuarto en las eliminatorias sudamericanas al campeonato mundial de Rusia 2018. Si se mira el guarismo y la posición, no hay nada qué decir, estamos clasificados y ganamos en nuestra cancha. Sin embargo hay varias cosas, que más allá de la actuación de la tricolor, desde la dirección técnica de Pékerman, dejaron, como diría el 'Totono' Grisales, "un sinsabor amargo".

Los inventos: aunque algunos de los más avezados periodistas deportivos del país, argumentaron que la formación fue una apuesta arriesgada, pero coherente. Desde estas humildes líneas, creo que si usted llega a la fecha 13 (de 18) a hacer inventos con la formación, literalmente está perdido. Yo no tengo la oportunidad de visitar las capitales del mundo y los monumentales estadios en los que juegan nuestros seleccionados, sin embargo con una suscripción básica de televisión por cable, me basta para saber que Cuadrado (por hablar de uno) juega en la Juventus de volante de segunda línea, tirado al ataque por la derecha, con llegada, centro y gol. Cumple labores defensivas, pues en Europa todos los equipos juegan bajo la consigna holandesa, de que todos atacan y todos defienden. Pero ver a Juan Guillermo de lateral, fue un insulto a la amateur inteligencia táctica. Los recorridos fueron largos y fútiles. La gambeta desequilibrante fue inocua en la mitad del campo. El invento, fue un desastre. 

James y Macnelly: no hay que ser un Nostradamus del fútbol, ni tener las habilidades de espionaje de la afamada espía holandesa Mata Hari, para saber que James va a ser objeto de marcas indiscriminadas por parte de los equipos rivales. El cucuteño es el referente de nuestro fútbol hoy por hoy, ostenta el número 10 del equipo más importante del mundo y a pesar de que pasa más tiempo en el banco que en el campo, siempre es un exponente de talento cafetero. En el partido contra Bolivia, como en varios de la Eliminatoria, James se vio atosigado y angustiado. La precisión de sus pases y la potencia elegante de sus remates, brillaron por su ausencia, lo que era de esperarse. Sin embargo es ahí cuando los demás deben decir ¡presente! y brillar como lo hacen en sus clubes. Macnelly no ha sido, no fue y no será. Siempre luce lánguido, sin aire, errático y lejano del 10 del verde paisa que cada domingo deleita el rentado criollo. La pregunta es, ¿por qué sigue siendo titular? El "profe" ha borrado jugadores por rendimientos más provechosos que los del volante barranquillero. Me molesta que a James se le pide mucho y a Macnelly poco. Me molesta que la prensa sea rigurosa con el volante madridista y alcahueta con el verde, que parece reservar sus talentos para la escuadra antioqueña. 

La convocatoria y la titular: el abuelito querido (Don José) tiene un carisma extenso y melancólico. Ciertamente es raro no apreciarlo, se ve como un cano cómplice de sus nietos e hijos. Me duele despotricar de él y sé que muchos no compartirán esta opinión, pero no deja de ser extraño y de generar suspicacias por demás, la convocatoria de ciertos jugadores, que más allá de los partidos, no deberían estar entre los 23 o 25 mejores jugadores de todo el país.

Empecemos: Mateus Uribe, jugador promesa del Nacional, que si bien la mueve ante los felinos equipos de la liga, no le da en los tobillos a Daniel Torres, quien vio debutar al nacionalista ante Bolivia. Con más pena que gloria, debo agregar.

Wilmar Barrios: no tengo nada en contra del pela'o. Pero en serio, ¿no hay más? Siento que estos jóvenes son convocados más para engordarles la hoja de vida, que para ser una solución táctica en el terreno de juego.  

Stefan Medina, vinculado contractualmente con el yerno del argentino al mando de la Selección. Resistido, corriente, apático e insípido. Su crónica convocatoria le valió un tiquete a la liga mexicana y seguramente un futuro cuantioso en un equipo mediocre de Europa.

Así podría seguir, pues el viejo José solo ha repetido nómina en los dos primeros partidos de la Eliminatoria, lo que me lleva a pensar que el gaucho, como ya sabe que no seguirá con Colombia, vayamos o no a Rusia, está buscando su indemnización y un retiro digno del mundo del fútbol que tantas glorias le dio. 

Hoy, ad portas de un partido neurálgico ante Ecuador, y del cual depende en gran medida, nuestra ida a la tierra de los zares, quiero decirle a don José Néstor, que este partido quiero que lo piense, lo planee y lo juegue, sin indemnización, por favor.


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