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Bogotá D.C., Colombia
Publicista (de los pocos orgullosos de serlo que quedan), especialista en marcas y Máster Jedi en mercadeo estratégico. Diatribero sin remedio, apologista de la razón, escritor, columnista y ecumeniquista. En Twitter me encuentran entre trinos perdidos calibre 36: @donnyrossoff

martes, octubre 10, 2017

Mente y fe

Minuto 93, Match Point, última vuelta, 15th round,...dos o más adversarios con las mismas bondades físicas se miden, todo se reduce a cuál "piloteará" mejor la presión.

La Selección Colombia de fútbol llegó al penúltimo encuentro de las eliminatorias, en una posición relativamente cómoda, clasificado al mundial, presto para recibir en casa a Paraguay (que en ese momento marchaba séptimo con ventiún puntos) y con la mayoría de sus figuras "rompiéndola" en sus clubes.

Durante la semana, hubo toda clase de opiniones por el hecho de cambiar el horario habitual de los partidos (3:30 p.m.) a las 6:30 p.m., los detractores de la idea denunciaban que Colombia perdía la ventaja estratégica al trasladar el cotejo a una hora menos húmeda y caliente, otros aplaudieron la decisión, porque a esa hora jugaban todos los demás rivales directos, y se esperaba que ellos no jugaran sabiendo el marcador de la tricolor... ¡opiniones!

En fin, lo que pasó en el partido es algo difícil de describir, y ni se diga de asimilar. Fue como un trámite lento y cansino en el primer tiempo, mucho nervio, pocas llegadas de cada bando y el nivel de ansiedad a tope. Los marcadores de los otros partidos acentuaron la incertidumbre. En el entretiempo la fila para ir al baño en el Metro, parecía de un kilómetro, la cerveza "bajaba" como agua y no hacía ni cosquillas, los corrillos de pocos hinchas simulaban pequeñas charlas técnicas: "yo sacaría a este, subiría a aquel, formaría con tal línea,...".

El juez brasileño dio inicio al segundo tiempo, todos a sus puestos, Colombia salió a ganarlo y a buscarlo, Paraguay entendió que también tenía que ir por los tres puntos o si no sería otro de los marginados de la cita moscovita, ahora sí era un partido de fútbol. Las opciones llegaban pero no se concretaban, hubo cambios que dinamizaron las pretensiones de cada onceno. Minuto 79, el 50% del 'Chateo juniorista', Yimmy Chará, clava el zapato para enviarle un pase exquisito a Falcao que corrió hacia el arco guaraní, para con un leve toque en vaselina, decretar el 1-0 y el check in del vuelo a Rusia. La euforia que se sintió en el estadio no se puede expresar con palabras, esto fue más que la celebración de un gol, fue la exclamación de gloria unísona, fue libertad para un convicto, fue luz para un invidente, fue puro éxtasis. Este fue el final de algunas películas en donde el protagonista salva el mundo o desactiva la bomba faltando dos segundos. En ese escaso minuto de júbilo fuimos todos colombianos. 

Los minutos siguientes fueron solo angustia. 'El Profe' le dio aire al mediocampo y sustituyó a Abel Aguilar por Barrios. Los de arriba, acusaban un cansancio que exige revaluar la calurosa sede, la tricolor "jugaba" de puntín hacia arriba y en la tribuna el triunfalismo que nos caracteriza no se hizo esperar... "oe, oe, oe, oeee, Rusia, Rusia,...". Llegó el fatídico minuto 89 en el que al menos humano de todos le tocó serlo y errar, David Ospina trata de controlar un balón servido desde lejos y el usual salvador de nuestro equipo, se volvió el verdugo...¡Gol de Paraguay!

El silencio ensordecedor fue una corriente fría que recorrió el Metro. La fe se mantenía, quedaba tiempo, vamos que se puede,... Minuto 90: Yimmy Chará mano a mano, dispara un balazo al ombligo del arquero; minuto 91: Santiago Arias se saca al arquero paraguayo fuera del área, James espera el pase en fuera de lugar, pero Falcao que también espera, lo puede recibir, el lateral llega sin piernas y sin frialdad para hacer el pase, opta por el remate tibio y un defensor rival lo desvía; minuto 92: Fabra se escapa por izquierda, tres esperan el pase de la muerte (futbol 1.1) para liquidar a los guaranís, el lateral bostero la entrega tenuemente a las manos del arquero. Minuto 92: los de arriba no regresan, al área de Colombia llega un balón desde la banda derecha, Ospina de nuevo se lanza a agarrarlo y la leve velocidad que traía la pelota no supone riesgo, el arquero es un manojo de nervios y yerros, la pelota le rebota inexplicablemente y Antonio Sanabria apaga las luces en toda Colombia. Paraguay gana 1-2.

Sobra decir que después de semejante baldado de agua fría, se oyó de todo: insultos, teorías, el famoso "yo hubiera", etc. Lo cierto del asunto es que en la opinión de este humilde servidor, este partido se perdió desde el minuto 89 al minuto 92. Fue allí que Colombia careció de "mente" para cerrar y concretar las opciones que tuvo. Colombia pierde por no saber manejar la presión de tener el tiquete al mundial listo.

Hoy nos toca medirnos en Lima contra una de las selecciones más aguerridas y "hambrientas" de los últimos combos. 35 años sin asistir a un mundial, hacen de Perú un rival espinoso y laborioso, la aspiración de Colombia de ir a ganar en este difícil patio, va a demandar de la sele, no solo que todos sus jugadores se jueguen el partido de sus vidas sino que le pongan mente al mismo nivel que todos los que no entramos al campo, le estaremos poniendo fe. 

El camino a Rusia se labrará con mente y fe. Nos vemos a las 8:30 a ver cómo nos fue.

@donnyrossoff



  

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